Estoy enamorado de Diana

La Diana+ es la versión lomográfica de clásica cámara de medio formato de los 60, ajustada con cariño para poder disfrutar de toda una colección de accesorios. Olvídate de conseguir "la gran fotografía" o de normas como "ajusta bien el encuadre". Que se abran paso la actividad, los instintos y el desenfreno. Sé rápido. A cada momento pasan frente a ti millones de fotos potenciales. Sostener y disparar una cámara Diana implica una decisión consciente de renunciar al control. Los colores oníricos de las imágenes de la Diana son más una interpretación de un momento, una historia condensada en una imagen, que un intento (siempre infructuoso) de representar una realidad objetiva. Con cada disparo, un instante es capturado de una forma única y mágicamente impredecible. Una pequeña narrativa comienza a revelarse y estamos invitados a entrar en ella e interpretarla a nuestro modo.
Además, entras a formar parte de la propia historia de esta cámara, que lleva desarrollándose desde hace más de cuarenta años. Una Diana es, en cierta manera, más parecida a la vieja máquina de escribir de tu abuelo que a una máquina de fotos digital de última generación con gritones de megapíxeles.
En los 60, una pequeña firma de Hong Kong, la Great Wall Plastics Factory, creó una cámara de medio formato con bajo coste a la que llamó "Diana". Producida completamente en plástico (incluso la óptica), cada cámara costaba alrededor de un dólar. Comercialmente, la cámara Diana fue un absoluto fracaso y dejó de producirse en los 70. Pero como cualquier superestrella, murió joven para convertirse en leyenda. Su encanto onírico, sus colores súper saturados, sus contrastes aleatorios, sus efectos impredecibles y, en definitiva, sus imágenes inimitables, convirtieron a la Diana en pieza de culto, herramienta de fotógrafos low-tech y material de artistas de vanguardia. Nuestros sentimientos se disparan cuando vemos una cámara Diana. ¿Quién puede resistirse al encanto de su cuerpo de plástico? ¿Cómo no enamorarse instantáneamente de esas piezas maestras de baja tecnología que son cada una de sus fotos? Es hermosa, clásica y analógica. En eso Lomography la reeditó en 2007, reconvertida en la nueva Diana+ Está perfectamente duplicada para que mantenga todos los encantos de la Diana original: colores radiantes y las sorpresas de sus imágenes, su hermoso cuerpo de plástico, la sencillez de su manejo... Además, pueden ampliarla con montones de complementos. La nueva y flamante Diana ha entrado de cabeza en este futuro en el que ya vivimos, que sin duda es analógico y lleno de deslumbrantes sorpresas.