Bitterkomix – historieta sudafricana contemporánea



Bitterkomix es toda una institución en Sudáfrica, la revista de historieta más importante del país. Sin referencias nacionales en el campo de la historieta, en Bitterkomix empezaron a fijarse en autores underground como Crumb o Clowes y en clásicos europeos como Hergé o Moebius para crear sus propios y muy particulares tebeos. Esto sucedió a principios de los 90, cuando Anton Kannemeyer y Conrad Botes, estudiantes de Bellas Artes, comenzaron a autoeditar Bitterkomix como un fanzine. Paralelamente, ambos han desarrollados sus carreras pictóricas y realizado otros tebeos.


A lo largo de los años se han editado 15 números de Bitterkomix, además de varios recopilatorios. Aunque en un principio Kannemeyer y Botes sólo publicaban sus propias páginas, pronto se fueron añadiendo nuevos historietistas. Ahora varían mucho en cada número, desde jóvenes promesas hasta celebridades como Robert Crumb. La distribución también se ha ido ampliando e internacionalizando. Los primeros números estaban escritos en afrikáans, uno de los once idiomas oficiales y autóctonos del país, pero pronto empezó a realizarse mayormente en inglés, para hacerse entender en todo el mundo.


Bitterkomix, sin hacer ningún tipo de apología, desafía tabús sociales y prejuicios culturales. Combina sátira política, agudas observaciones sobre los usos sociales y un humor mordaz. A menudo, sus autores resucitan imágenes del pasado para condenar el racismo de la actualidad, en una relectura posmoderna de una herencia vergonzante que sigue lamentablemente vigente. Además, han desplegado una habilidad duchampiana para manipular los medios generando controversia.


Con implicaciones sociales, sin ningún tipo de censura previa y tratando todo tipo de temas políticamente incorrectos, en la Sudáfrica represiva del apartheid Bitterkomix sólo podía ser impreso en privado y circular con discreción. En realidad, la censura ha acompañado toda la trayectoria de Bitterkomix. Fue la primera publicación en ser censurada en la Sudáfrica democrática y actualmente tiene también problemas en EEUU o Reino Unido a causa de sus contenidos.



A menudo Bitterkomix hace referencias a aspectos específicos de la cultura y la vida de Sudáfrica, que tiene una muy particular situación política y social. Aunque existen grandes fortunas y las capitales están entre los principales centros de negocio de África, cerca de una cuarta parte de la población está en paro. La población actual mezcla orígenes africanos, europeos, surasiáticos y oceánicos. Un crisol de culturas, con once lenguas oficiales, que, sin embargo, aún arrastra las consecuencias de un apartheid que no fue abolido hasta 1994.


Entrar en las páginas de Bitterkomix supone acercarnos a unas vivencias y unas perspectivas muy distintas a las nuestras. Un universo creativo y social que los autores de Bitterkomix intentan acercarnos a través de sus dibujos y ficciones. Como apenas hay tebeos con los que Bitterkomix pueda ser comparado, a menudo se le clasifica antes dentro las bellas artes que en el mundo de la historieta. Probablemente sea una combinación de ambas cosas.


Si sentís curiosidad, el primer recopilatorio lo tenéis completito en Google Books. Pero no sólo eso, sino que desde hoy el trabajo de Bitterkomix se expone por primera vez en España. Será dentro de comiCS_12, las VIII Jornadas de Cómic de Castellón. La exposición se inaugura hoy a las 19:30 y estará hasta el 29 de abril en la Lonja del Cáñamo de la Universidad Jaume I.